Intención, atención y actitud, cultivo de atención plena en la vida cotidiana

Autora: Alice Rodríguez

Intención, atención y actitud, cultivo de atención plena en la vida cotidiana

Seis de la mañana, como cada día despiertas tomando de forma inmediata tu teléfono móvil, ese que te alerta y acciona tu modo prisa sin ni siquiera haber salido de tu cama, sin haberte detenido por un segundo a visualizar la intención de tu día. Apenas pones en marcha tu cuerpo y te conectas con una mente en continuo piloto automático que responde a las exigencias de una cultura de la inmediatez que te aleja de tu capacidad de identificar cuál es la actitud con la que decides vivir y sentir tu día. Transcurren la horas y tu diálogo interior se ha vuelto un monólogo de frustración, enojo, ira, molestia ante la agenda cargada de actividades que nutre una mente mecanizada que te ha hecho olvidar despedirte conscientemente del hijo o hija que llevas al colegio, de la pareja que espera la calidez de un abrazo, de la mascota que sólo te observa como corres y, así, hasta el anochecer, inmerso o inmersa en un modo hacer que te separa, que te aleja, que te desconecta de quién realmente eres, sin percatarte de que te has convertido en un ser robotizado, robotizada que ha perdido su identidad y el acercamiento humano con el mundo.

Cultivo de la atención plena, intencionalidad

Jon Kabat-Zinn (2013) pionero en el desarrollo de la atención plena en diversos ámbitos, entre ellos la psicología, destaca que la atención plena es conciencia, una conciencia que se desarrolla prestando una atención concreta, sostenida, deliberada y sin juzgar el momento presente a través de la belleza de nuestro ser, con nuestro corazón, con nuestro cuerpo, con nuestra mente y con el mundo. Bajo ese contexto, cultivar la atención plena en nuestra vida cotidiana requiere de prestar atención de forma intencional, en donde nuestros sentidos son la principal puerta de acceso a la práctica y la amabilidad la pieza clave de la transformación de nuestro diálogo interior que nos permitirá sostener a lo largo del día la intención que elegimos.

La intención es identificar por qué estás haciendo lo que estás haciendo y en la práctica cotidiana puede emerger utilizando la imaginación, la visualización a manera de pregunta ¿cuál sería el objetivo de tu día, qué visión del mismo tienes? ¿qué es lo que deseas? Es como tener una brújula que te guía hacia el equilibrio, hacia la dirección a la que quieres ir de forma orientada, sin que exista un sobreesfuerzo por conseguir llegar a un lugar o a una circunstancia determinada, sólo esa brújula y equilibrio que surge desde tu interior, no desde lo que la sociedad neurotizada exige de ti.

Kabat-Zinn, destaca que nuestras intenciones preparan el escenario que es posible, es decir, te recuerdan de momento a momento porqué decides prestar atención, te recuerda de momento a momento porqué practicas la atención plena. La intencionalidad nos recuerda qué es lo más importante en el momento presente lo que nos orienta a ver con mayor claridad nuestro pensamiento, conducta y emoción, a diferencia de estar perdidos en el piloto automático de una mente que tiende a dispersarse y a divagar la mayor parte del tiempo.

Cambio de discurso interno, desarrollo de la atención


Decidir de manera intencional prestar atención plena en nuestro día a día significa también —deliberadamente— decidir modificar la forma en la que nos relacionamos con nuestros patrones de pensamiento, cuántas veces durante el día nos generamos verdaderos discursos dignos de una telenovela sin percatarnos que aquello que pensamos es irreal, los tiempos psicológicos del pasado y el futuro, la culpa y la preocupación, nos juegan la constante trampa de la rigidez con la que interactuamos con nuestros pensamientos creyendo que son reales sin darnos cuenta de que al fusionarse con nuestras emociones son éstos en su conjunto quienes terminan por dominar nuestra conducta; sin embargo, cuando optamos de forma consciente por aceptar que aquello que pienso sólo es eso un conjunto de pensamientos, es factible comenzar a disminuir ese discurso telenovelesco que tanto reduce nuestra energía dando pie a que el estrés, la ansiedad, la depresión, la angustia se apoderen de nosotros, de nosotras.

Recordemos que nuestra principal puerta de entrada al momento presente son nuestros sentidos y la percepción que tenemos del mundo a través de ellos, observar con mayor claridad lo que sucede momento a momento es a través de nuestro cuerpo por ello la importancia de que la mente-cuerpo estén en un solo lugar; no obstante, la mente termina flotando en un lado y el cuerpo en otro disociándose. Es así, que cuando decidimos llevar a cabo actividades cotidianas como meternos a bañar, lavar los trastes, preparar la comida, organizar la ropa, entre otras, nuestros sentidos realmente son quienes nos contactan con los olores, las texturas y las sensaciones de permanecer en el momento presente, de esta forma la práctica atencional tiene una naturaleza sencilla y no formal. Así que la próxima vez que te des un baño decide de forma intencional prestar atención a sentir el agua, templarla, hacer espuma, olerla y tallar tu cuerpo, con bondad.

Actitud ¿cómo va tu día?


Si decidiste cultivar la atención plena con tu cuerpo y lo hiciste con bondad, entonces elegiste una actitud amable y gentil. Sostener a lo largo del día la práctica atencional de forma consciente, requiere de una actitud que implique el discernimiento ¿puedo estar presente, ser gentil, mantener el interés y la curiosidad de la experiencia que estoy viviendo? La actitud no implica que estemos en un continuo de estado de felicidad, no, no es todo el tiempo, sino que a lo largo de un día se van desarrollando diversidad de experiencias que nos detonan sentimientos y emociones no sólo de alegría y felicidad sino de miedo, tristeza, frustración, entre otros; sin embargo, el entrenamiento de la mente a partir del cambio de discurso a uno más amable hace posible que sostengamos esas emociones y experiencias a partir de ahí.

Se pueden sentir emociones de miedo, frustración, ira, enojo y a la vez aceptarlas de manera amable con la misma intencionalidad con la que has decidido iniciar el día sintiendo, de igual forma, aquello que el cuerpo reclama, en donde el discernimiento sea una guía, preguntarte ante un evento de sufrimiento ¿es posible estar bien con esa emoción y sentirla de forma amable, sin rechazarla? O bien ¿qué beneficio me genera aferrarme a patrones de conducta rígidos que me generan estrés, ansiedad y angustia?

Reflexiona

La intención, la atención y la actitud no sólo son pilares del cultivo de la atención plena en lo cotidiano, sino que son el camino para que, a través de la indagación, el discernimiento y la reflexión se pueda transformar el diálogo interno que evite juzgarte, criticarte, etiquetarte, por lo cual no es prestar atención sólo por prestar atención, sino que la amabilidad te hará sostener la práctica a lo largo no sólo del día, sino de tu vida.

Referencias bibliográficas

Kabat-Zinn, Jon, (2013), Mindfulness para principiantes, Editorial Kairós.
L. Shapiro, S., Carlson, L., Jon A. Astin, Mecanismos de Mindfulness. s/f. Journal of Clinical Psychology.